Fluyen las palabras como lava del volcán

domingo, 13 de febrero de 2011

DESATANUDOS





Desatanudos...


Atada a ti entre medanos de arena que me envuelven sofocándome, sin la verdadera piel que me tendría que cubrir, creo morir lentamente.

Serpiente que inyecta con sus colmillos ponzoñosos, cada día, un poco de su veneno, y cae la estima en un sopor nebuloso.
La noche cierra los ojos calmando el martirio, una luna plata, manta tibia nocturna, hace de olvido.
Me despierta una luz y el trueno sobresalta mi corazón.


Termino... Final... Desenlace.


Me levanto, resorte humano, y BASTA se asoma triunfante.

Se desata el nudo, y el hacha juega con el aire y cae golpeando la cabeza de la serpiente.

Rueda la miseria y un río de blasfemias se pierde en la arena.

Libre... mansamente libre...

MARIA Y ÉL





María y Él...


Él no le miente, puede confiar plenamente en el silencio que lo rodea. Frío y distante, le devuelve a María su mirada cuando ella se le acerca muy lentamente. Algunas mañanas le sonríe dulce si su rostro refleja lo que María cree que es, una mueca en su cara.


En el transito de las agujas del reloj, y casi al descuido seca una lágrima, piensa que ella no lo ve, o no se ha dado cuenta, pero esa lágrima atrevida rueda hasta hacerse minúscula manchita húmeda sobre el vestido azul de María.

Personaje extraño que fascina, por su simpleza. Fiel a su dueña, sabe marcarle los errores, hasta se atreve y le hace observar que tiene muy corta la falda.


Ella ríe con él, no hay tabúes, muestra su desnudez sin sonrojos, su cuerpo se duplica en sus ojos imperturbables.

Distante y tan unido a María. Solo y reservado. Copia lo que se le presenta sin remordimientos. Ante él, la belleza o la ridiculez no tienen parámetros.


Cuando María se apasiona, y en noches febriles danza su cuerpo tras los sones del deseo, él en su rincón, lucha entre los ecos rítmicos y su frialdad.


María lo ama con el ímpetu más excentrico, y lo odia en tardes melancólicas.

María y él....

Él y María...


María y su Espejo.

domingo, 6 de febrero de 2011

LA GOTA Y LA PALABRA




La Gota y la Palabra

La gota cayó justamente en el centro del vaso, círculos concéntricos hicieron que resbalara; un fino hilo de vino tinto se derramó en el blanco mantel. Rápidamente fue retirado y colocado en el agua para quitar la mancha...

Inútilmente... siguió alli.

La palabra salió de tu boca y penetró justamente en el centro de mi corazón. Círculos concéntricos hicieron que temblara y palpitara más fuerte, un fino hilo de desamor se derramó sobre un amor que se iniciaba. Rápidamente lo retiré para quitar el dolor. Lavé mi cuerpo con agua de olvido, me sequé con toalla de renovación.

Abrí las ventanas, me abrazó el sol.

domingo, 28 de noviembre de 2010

SIN SOMBRAS








Sin sombras


Si los atardeceres marcan el ocaso, mi sol se fue tras aquellas montañas grises de piedras frías.
La noche asienta su lúgubre nostalgia en mí, y las estrellas envían guiños de esperanza, son tantos que logran marcar una leve sonrisa en mi rostro. Silencian los pájaros sus trinos, como tu boca silenció un.. Te quiero... La penumbra baja lentamente y queda sin sombras el paisaje de mi vida.

INSTANTES



Instantes


Retener los instantes, atrapar los minutos y los segundos, y no dejar correr las horas, encadenarlas, aferrarla al poste de la vida, para que se consuma en su propio tiempo.
Abrir los ojos, y abarcar con la mirada todos los instantes, paralizarlos en las pupilas dilatadas de alegría y mojarlos de vez en vez con alguna lagrimita salada de amor. Lanzarme hacia el abismo de la vida sin tiempo, mansamente, tibiamente y respirar con ansias, fuerte, lento, fuerte, lento... beber todo el aire y saborear cada soplo. Abrir un paraguas y que lluevan las tristezas y caiga aguacero de mentirosos silencios. Despertar los sentidos, no perderse en el no... caminar sin sandalias y pisar la llama aferrada al destiempo del dolor. Retener los instantes de cristales azules, y opacar con destellos alunados las horas negras.
Y respirar... lento y fuerte... lento y fuerte.

lunes, 22 de noviembre de 2010

TIEMPO CELESTE


Tiempo celeste...

Solo él sabe donde está cuando sus ojos se fijan absortos en el más allá de los límites de mi imaginación.
Su celeste mirada se confunde en el horizonte de mis anhelos, inútilmente trato de descifrar su contenido. Fríos y distantes, celosos de recuerdos que taladran su mente. Trato de rescatarle una sonrisa que lleva escondida en el borde de sus labios, pero cruelmente la tiene amordazada. Cuando en un descuido se le escapa, sus ojos, mis linternas mágicas, brillan cual satélites en noches sin lunas. Y allí está, entre el deseo de estar y las ganas de salir corriendo. Emprecinado en no llenar su corazón de amor.
Y aqui estoy, haciendo telarañas de mil colores para atrapar sus recuerdos y llevarlos muy lejos para que pueda vivir en paz.

Cascada subterránea su llanto interno, volcán activo que quiere irrumpir envolviendo de pasión mi cuerpo.
No es el tiempo...

INTANGIBLE


Intangible

Sentí el ruido y el golpe al mismo tiempo. Fue tan veloz que no me dió tiempo a esquivarlo. No imaginé en ningún momento tal situación. Mi salto hubiese sido de gacela al ver tus garras felinas. Pero estaba mansamente viviendo en el prado de la vida y no presentí. Mi mano cubre el dolor de lo intangible, mi oído quiere ensordecer para no oír.
Sentí el ruido y el golpe al mismo tiempo.

Tu mentira se clavó en mi ser.