martes, 28 de agosto de 2012
VUELO
VUELO
Me voy, mi valija esta lista. Coloqué dentro mis sueños y alegrías. Mi perfume a olvido, piel húmeda apasionada. Locuras transgresoras, caricias vaporosas, sudores matinales. Coloco trémula, una idea incumplida, picardías momentáneas, arrepentimientos pasajeros... besos a la distancia. Adioses prematuros, gastados, llantos ennegrecidos por rimmel barato. Envuelto en un pañuelito la savia de tu cuerpo.
Cierro la valija.
Pasos retenidos por el viento de la negación, paraguas que determinan elevarme hacia lo desconocido...
Vuelo...
martes, 5 de junio de 2012
INOCENCIA
INOCENCIA
En el crepúsculo de su inocencia, el espacio se lleva los besos tirados al
viento
y una luna anochecida los recoge en su falda traviesa.
Bebe el oscuro cielo impregnando sus pupilas y el rubí de
los labios con un beso pintan los suyos.
Una estrella hace un guiño sutil, y la ingenuidad se
ruboriza….
Unas manos toman su cara, y sin decirse nada, tanto dicen,
tanto hablan.
Cae el manto, caen las sombras, queda atrapado el amor entre
dos cuerpos.
sábado, 2 de junio de 2012
JUAN Y SUS FANTASMAS
JUAN Y SUS FANTASMAS
Juan corre alocadamente por la calle empedrada del barrio Alem.
La noche iluminada por estrellas y algunos faroles situados a los costados de
la vereda, dejan ver sombras grotescas en el suelo y las paredes.
Sus pasos, resuenan como campanas de bronce en las alturas
de alguna iglesia renacentista. Respirando entrecortadamente, transpirando
profusamente, gira su cabeza, mira hacia atrás y los ve. Lo siguen.
En el laboratorio todos están uniformados con mamelucos
blancos. Gorras y guantes níveos. Una camilla es iluminada por potentes luces,
que no dejan ver sombra alguna sobre el cuerpo acostado sobre ella, mientras
los investigadores trepan el cráneo y colocan en el cerebro electrodos
capaces producir un choque eléctrico, para
alterar el circuito de las neuronas, y cambiar los registros en la memoria. El éxito
sería lograr que olvide su nombre, y recuerde el que ellos de inducirán…..
Felipe.
Las agujas del reloj, con paso cansado, dan vueltas la
circunferencia azul. Se termina el procedimiento. Resultó todo un éxito. Ahora
a esperar los resultados neurológicos.
Dos días más tarde, los científicos rodean a Juan, sentado
en la cama de una habitación especial, cabeza vendada, mira a los hombres. Sus
ojos piden una respuesta.
Cómo te sientes esta mañana Felipe- le preguntan
Y Juan no responde, solo recuerda una calle empedrada
iluminada por faroles.
Felipe, Felipe- le repite uno de los hombres vestido con
mameluco blanco.
Siente un dolor profundo en la sien derecha. Se toma la
cabeza con las dos manos. Un nuevo choque eléctrico circula por sus neuronas.
Juan… Felipe… Juan… Felipe.
Imágenes difusas, nombres que no comprende.
Con las pupilas enrojecidas, mira a uno de los hombres y
balbucea… Juan.
Un intercambio de miradas cruzan los científicos. Uno de
ellos le toma las manos.
Recuerda, eres Felipe… Felipe-
Juan…Felipe…. Felipe- les dice, mientras sonríe.
Felipe.
Salen de la habitación orgullosos por el éxito de su nuevo experimento.
BARRILETE
BARRILETE
Afloja el hilo azul y el barrilete se eleva libre en un
espacio limitado, sacude sus flecos multicolores se despeina con el viento y
bailan encadenados ficticiamente mientras en el oído su corriente aliada le
explica que no es libre.
Una ráfaga fresca le acaricia y lo eleva más, respira un
nuevo aire, llena sus pulmones y sus neuronas se reavivan, sus sueños quieren
salir del interior, opacado por la obediencia y la sumisión de un porque que
solo tiene explicación, en un mundo de obsecuentes. Se rebela en las alturas,
grita agita sus penas, sus razones al cosmos las vierte como cascada en un
desierto. Sonríe radiante… pero en ese instante se tensa el hilo y desde abajo
unas manos arman el ovillo nuevamente y el hilo acorta la distancia entre su
universo inexistente, su libertad anhelada, y la realidad terrenal.
Barrilete regresa a su lugar.
Esas mismas manos determinan su destino. Esas manos que lo
dejan emigrar y lo reclaman.
Ambivalencia.
Egoísmo.
Juego macabro de dejar y tomar, de alejar y acercar. De renunciar
y someter. De imponer y anular.
Distiende el hilo de algodón azul las manos carceleras y el
barrilete se remonta, surca la bóveda celeste con más ímpetu, una ventisca lo
envuelve, arremolina y gira cual tirabuzón invertido, raudamente, audaz, frenético,
tan ligero y presuroso que rompe el hilo, se libera de las manos.
Libre.
Independiente
Autónomo.
Las manos no conciben que los individuos precisen ser
libres………
LA PALABRA
La palabra se escapó por la ventana de la habitación del
fondo. Aquella la que tiene cortinas azules y sus paredes tonalidades damasco.
La muy astuta voló por los cielos y se instaló sobre la rama
del roble.
Y quede en silencio.
Sin voz.
Sin palabra.
Me cosquilleaba la garganta, abría la boca y Nada!
Mis ojos, marrones terrosos, pedían ayuda, y mis manos
trataban en vano en hacer gestos para llamar la atención.
La palabra se había ido.
Quedé atrapada en un dialogo interno.
Solitario.
Único.
Monologo autista.
Sola.
Ella se reía, a través de las hojas podía ver su boca grana.
Me siento, en el viejo sillón de hierro en la galería que da
al oeste, justo frente al roble. La miro, cuando así de pronto, como relámpago
y trueno, en tarde de tormenta, me tira con una letra convertida en bellota. La
atrapo, es una ve corta de ángulo filoso, agudo, incoloro. La observo por todos lados, que letra fuerte,
pienso.
Siento bajo mis pies, algo duro, creo es una ramita delgada,
derechita del mismo roble, pero no, me equivoco. Otra letra que me tira la
palabra.
La guardo junto a la anterior.
Esquivo casi milagrosamente algo parecido a un bumerang,
pero de aristas mas pronunciadas, no regresa a mi, cae silenciosa sobre mi
falda.
La palabra se sonríe, mirándome con picardía.
Toma impulso y la veo, casi con tristeza, saltar alto, tan
alto que se pierde entre un cielo oceánico y profundo.
La perdí, pienso, definitivamente.
Comienzo a unir las letras que me quedan.
De una forma, de otra.
No encuentro significado alguno, cuando de pronto un ruido a
cristales rotos me sobresalta y una letra redonda grande, brillante como luna llena cae junto a mis
otras letras.
Casi sin percibirlo, un sonido sale de mi garganta
despacito. Se arremolinan las letras y al azar
forman la palabra.
Me asombro cuando de entre mis labios entreabiertos vuelvo a
leer en voz alta
V I V
O
ESQUINA AZUL
ESQUINA AZUL
Cuando el tiempo sea solo un instante en la inmensidad del
todo en mi nada, quizás una leve caricia, mágica pluma de paloma lejana rozará
mi piel.
Quizás un beso sutil candoroso de unos labios etéreos
perdidos en el trayecto del tiempo se depositará en los míos, y mi cuerpo,
tiritará de amor al recibirlo.
Quizás, tus manos recorriendo los senderos de mi campo sin
arar, encuentren en algún recodo las
ansias de permanecer ahí.
Cuando el tiempo sea,
jaula de pájaro abierta y vuele hacia mí tu amor, quizás la fina
llovizna de mis ojos no mojen las mejillas pálidas del desencuentro.
Quizás, tus brazos tomen, huracanados, mi tallo fino de
larga espiga y la cobije de los nubarrones otoñales que lo amenazan vilmente.
Quizás esa lejana ausencia que arrebata tu cuerpo del mío...
se torne piadosa por un instante sublime, una los mares y conjugue olas que
mojen la misma playa.
Cuando el tiempo sea solo un instante en la inmensidad de mi
todo, volaré hacia ti amor, y dejaré la nada en la esquina azul del olvido.
ARENAL
ARENAL
Desconozco al río.
Piedras quedan en sus orillas bañadas ayer por aguas
caudalosas
Desconozco al río, lecho seco hoy, cuando mis manos no
encuentran atemperar el ardor intrínseco.
El árbol de su orilla extendiendo sus raíces rastrea un
atisbo de humedad, mientras un cielo miente una luna y las nubes se ausentan
impidiendo las lluvias.
Cauce seco.
Río.
Olvido.
Ya no tengo espejo, inútil fue el dique que soñaba otro
destino, hoy solo queda el vacío entre dos peñascos.
Cauce seco
Río
Olvido
Arenas absurdas que castigan mis ojos, lágrimas que hieren
caen, para impregnar la tierra y revivir al árbol.
Agonía sin clemencia.
Indiferencia.
Cauce seco
Descuido…
Desconozco al río.
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