Fluyen las palabras como lava del volcán

lunes, 24 de junio de 2013

AMORES TRANSOCEÁNICOS




AMORES TRANSOCÉANICOS

La barca leva anclas y allá va navegando en mares de ilusión cibernética. La mano alza de  una red virtual, una sonrisa seductora. Húmedos labios besan, la imagen posible, irreal. Se enamora el éter del éter mismo, y las ilusiones juegan en un espacio vacío de amor tangible. Virgen de la piel que imagina, se arrebata en la noche envuelta en melodías afines.
Se mece la barca en sueños incoherentes, se entrecruza la razón con el latente  amor.
Gélida la epidermis de un monitor estático, y la voz lejana acrecienta el delirio de estar. Se pierde el rostro entre señales interrumpidas, horarios contradictorios.
Lejano el horizonte al sur. Guía la rosa de los vientos la barca ensombrecida, paciente configura sus sueños, concatenando erotismos y pasiones. El filamento intangible  se diluye nuevamente cae al mar el deseo.
Tiburones hackeadores quieren devorar la presa.

El tiempo, solo el tiempo confabulado con los elementos espaciales, formarán parte del destino inevitable e ineludible del encuentro real… o no.

lunes, 17 de junio de 2013

LA MARCA




LA MARCA

María camina con paso firme y seguro. Sus zapatos negros golpean las baldosas grises de la plaza del pueblo.  Cruza la calle y entra en el consultorio. Se detiene, tiene calor, resbalan las gotitas de sudor por su frente mojando su flequillo rubio. El corazón comienza a funcionar cada vez mas rápido, le quiere saltar del pecho. La secretaria de blanca chaqueta y pollera azul la hace pasar a una piecita pintada de color damasco, una camilla, un armario pequeño, un escritorio y dos sillas negras. El ventilador de techo gira enviando una brisa tibia que no llega a refrescar el rostro de María. Se desviste, una bata impecablemente blanca cuelga de un perchero, primero un brazo… luego el otro, ata el lazo con un nudo suave y se recuesta en la camilla, sus piernas de adolescente las apoya abiertas, en el estribo. Es solo un segundo… solo un segundo. Transpira María. Cierra sus ojos. Sudor o lágrimas caen…


-Es un atorrante-
 Sentado en la silla de algarrobo, con ceño fruncido y ojos despidiendo llamas de ira, el padre de María le habla a su esposa.
-Hay que cuidar a la nena, te lo repito una y mil veces más…- su voz  resuena en la cocina, y hasta los platos tiemblan apilados en el escurridor.
-Si ese desgraciado le hace algo, se va a acordar de mi…- golpea el puño en la mesa y se resbala la cucharita de entre los dedos de la esposa.
-Sos su madre controlale las bombachas, marcá en el almanaque la fecha. Si ese atorrante lo deja embarazada lo mato a él primero, después a ella y vos no te salvas de los tiros.-
 -Una madre tiene entregar virgen  a su hija. Yo quiero al hijo del farmacéutico como yerno…no ese desgraciado que se pasa todo el día fumando la ganancia de su padre, con la excusa que tiene que terminar arquitectura. Eso tiene que terminar. No es hombre para nuestra hija. Acordate bien de lo que te digo, los mato a los tres si queda embarazada.-
Levanta la caja de cigarrillos y sale pateando al perro que se cruza en su camino.

María atrás de la puerta escucha temblando…


María cuenta los días. Mañana son 28 días. Cierra los ojos y siente las caricias de Juan por su cuerpo. Se amaron esa noche cuando sus padres viajaron a la ciudad. Aun siente la respiración agitada  de Juan y ese abrazo que casi la ahoga. Su boca recorriendo su cuerpo. 29 días días… 30 días… María habla con Juan, algo hay que hacer. Tiene que aparecer la mancha. En un frasquito de vidrio con tapa negra coloca sangre de una gallina que mataron para el almuerzo, Juan se la entrega a  María. Con mano temblorosa mancha su bombacha con la sangre. Su madre la controlará. 32 días… 33 días…34 días manchando algodones con sangre de algún animalito muerto para seguir con la mentira…
La verdad la marcan 2 rayitas en una tirita mojada con orina…
Resuena en su cabeza la amenaza del padre.


Resbalan por su cara y caen tristemente  las lágrimas. María pálida se levanta, tiemblan aún sus piernas. Da un paso y apoya su espalda en la fría pared. Olor a flores y velas apagadas la envuelven. Un silencio la sostiene. Moja la punta de sus dedos con  agua bendita y hace la señal de la cruz.
-Perdóname Padre, perdóname Padre-
Tiembla su cuerpo, sus ojos no ven, sus piernas no quieren moverse. Sus manos se humedecen, cae de rodillas y un grito sale de su garganta. Un charco de sangre la rodea. -Perdóname Padre, perdóname Padre-
Se le aproxima furioso, la toma de los hombros, la sacude con fuerza.
-Puta, puta!!!- le grita.
Un golpe en su mejilla le hace abrir los ojos.
El rostro de la enfermera se le presenta frente  a su cara.
-Quedate tranquila, en una hora te podes ir a tu casa, te recostás  en la cama y permaneces dos días en reposo-
Toca su vientre tibio. Cierra los ojos, recuerda las caricias de Juan la noche que se amaron.
María toca su vientre vacío.


jueves, 13 de junio de 2013

PARAGUAS





Abro el paraguas, camino hasta el borde infinito. Abajo la distancia. Arriba inalcanzable. Separan hemisferios mis pies descalzos, mi cuerpo leve. Una mano aferrada a la piel recorrida. Lluvia sin aguacero cae, tapo  mis oídos, desconozco la voz, susurro interno grita atreverse. Socavando con el filo de la hoja un sendero, para llegar hasta el corazón. Inútilmente, roca hierro acero cubre el latido, se detiene el pulso mío  y  brinca enloquecido el ajeno. Perenne felicidad entorpecida por un naufragio, seguir nadando sin ahogos. No hay ecos ante el grito silencioso de mi boca cerrada, mueca sonriente, brillantes ojos secos. Desgajo palabras sin ruegos, migajas de amor distribuidas en una cama sin mañana. Lejos la penumbra anuncia el final establecido sin contrato, cerca la luz soleada entibia una esperanza, aquí la nada casi empequeñecida por la esperanza de querer ser. Dicotomía cíclica,  si y no amasados homogéneamente formando la incertidumbre ambigua verde dura. Se disfraza el tiempo de arlequín danzante, baila frente al cuerpo inerte, quita el salvavidas del naufragio, y socava el sendero del infinito. Toma la mano rebelde y coloca un paraguas. Cierra el puño, y ata con lazos de anhelos…
Abro el paraguas, camino hasta el borde infinito…
Late el pulso mio

miércoles, 5 de junio de 2013

AZUCARADO




Atrapa la última porción del beso azucarado en el instante que las campanas se mecen en lenta agonía, vuela en círculos negros el negro recuerdo y la atmósfera huele a  pan amasado y canela. Se esfuman los anónimos  y el cortejo acompaña  al ausente, atascan ventanas a su paso, lavan sus manos los involucrados, montes, pájaros, campos sembrados, canta un gallo, aúllan los perros presagio nefasto, augurio benévolo. Corre el río su suerte de morir en el desierto o crecer en un lago, la vida se retuerce y tuerce la utopía de castillos delirantes y discursos emergentes de bocas sabias y congruentes. La inocencia se desviste en la simple habitación, con sonrisa tenue, con ojos melancólicos sus dedos al son de las campanas se agitan como la piel al roce secreto de sus ansias, colorea los labios de carmín fogoso, pinta sus uñas de pasión. Se agiganta el abrazo caduca el tiempo, se exprimen los cuerpos se apagan las luces desaparecen la sombras. Y los pasos…los pasos cansados vuelven a su abrigo invariable, se cierra la puerta atrapa la última porción del beso azucarado en el mismo instante que las campanas se mecen en lenta agonía.

lunes, 3 de junio de 2013

PREGUNTA


PREGUNTA

Porque bajo la copa del  que fue mi árbol, me sentí protegida, hasta que sus ramas se convirtieron en enredaderas asfixiantes, tuve que dar un hachazo, para liberarme  de la muerte segura.
Y porque la oruga puede ser pisada, en el transito accidentado de la vida, me lanzo a la espera de ser mariposa.
Mañana de angustia, noche de felicidad, el mediodía es el intervalo lento, de felicidad y ensueño.
Me llega sorpresivamente la cachetada dolorosa como la suave caricia de risas lejanas.
Porque nací ayer, y no hoy. Porque estoy aquí, y no allí. Porque estuvimos cerca y hoy lejos.
Porque el árbol se secó, y uno nuevo crece a la par mía.
Por qué?


Porque es así.




Si me sostengo de esa cañita voladora, en esta próxima Navidad y me remonta hasta el cielo buscando una estrella regresaría con ella el año próximo, para caer enamorada entre tus brazos.
Y si me desnudo, saco mi piel como víbora aletargada de invierno, renovándome en una nueva primavera con la inocencia del ayer que queda entumecido bajo rocas de olvido y telarañas de indiferencia, renacería en ti.
Y si tu mano traspasara la barrera, dejara  de lado el desamor y se aferrara a la ilusión de ser feliz endulzando cada día con migajas de merengues que al descuido o no dejaras en  tus labios, para quitártelos con un beso, tu sonrisa iluminaría las mañanas porteñas de un día interminable.
Y si lo efímero lo rompiéramos con nuestra eternidad.

Y si la melodía nos atrapara con notas de amor y vino tinto embriagando de deseo nuestra ser, la espera caería derrotada. 

jueves, 30 de mayo de 2013

DILUYO





Diluyo sombras de mares tormentosos (memoria indomable corcovea en mi mente) paralela corre la sonrisa queriendo atrapar mis labios (el rictus constante muerde al grito) sueltas mariposas encarceladas  (estación gélida de antaño, el silbato olvidado) que nadie reclama. Me atrapa (me dejo) brisa perfumada, moja la llovizna  los parpados azules (ventana al mañana) alegría transfigurada, ternura  tallada a puro martillo y cincel. Parte el cielo (rayo  fantástico) trueno reconfortante, estalla la puerta oprimida, la sangre urge las venas, el corazón no detiene su marcha camina (trota corre) nada lo detiene. La sombra (esa sombra) y la memoria (indomable) se refugian acobardadas ante un adverso final (posible?) la luz y el olvido.