Fluyen las palabras como lava del volcán

lunes, 3 de marzo de 2014

LABERINTOS









LABERINTOS

Los recuerdos, sombras que buscan  sortilegios para regresar, danzan a mi derredor.
Aliento tibio, un beso  susurra  “te quiero” y  flota ingrávido junto a una lágrima que no quiere evaporar.
La mano atrapa, con sus dedos finos y largos, un rostro ya inexistente.
Ojos cerrados, bocas acopladas, rondan los amantes en círculos.

La memoria  hace resurgir, nunca al descuido, proyecciones  sin soles, cachetea la mejilla la realidad, caen hechizos, se pierden los recuerdos en los laberintos mentales.

sábado, 9 de noviembre de 2013

LA CAMISA







LA CAMISA

Si pienso…  lenta la razón buscará una respuesta, examinará los alrededores, inventará heridas, imaginará caídas, ordenará ponerme de pie.
En ese lapso casi eterno, el tiempo adormecerá los sentidos y el  dilema  jugará  con la decisión espontanea.
Pero si la  emoción  enérgica se apodera  de mi cuerpo, vencerá  al pensamiento, paralizará  a la razón y actuará  rápido, veloz, instantáneamente.

El alma se llenará de vigor  y quitará la camisa que dejaste antes de marcharte.

martes, 5 de noviembre de 2013

MADRUGADA






MADRUGADA
Y me desprendo lentamente de un hoy que quiso se mañana y se quedó en el ayer.
Veo pasar lentamente minúsculos pedacitos de vida, otros más grandes ruedan pendiente abajo tratando de llegar a destino, utopía quebrada por el grito pasado. Se desliza sin sonido y el hueco de la vida no lo puedo llenar con nada.
Vacío va quedando, mi sombra primero. Mi cama después. Le siguen mis brazos ausentes de abrazos eternos y alocadas volteretas. Tus sueños se perdieron tras dos ruedas que giraban hacia el destino contrario, mis sueños se quedaron clavados entre patas y alas.
Dónde están hoy las ilusiones y los temores?
Las risas y los cantos?
Las luchas y los deseos?
La ficción atrapo la realidad, la devoró sin lástima, sin permiso, a su antojo. Y me devuelve en esta tarde balanceándose en el aire, una pluma blanca y el último graznido como pidiéndome un perdón que aún espero y no ha llegado.
Y el dolor sigue golpeando como tambor.
Quiero arrancarme el dolor, y no puedo. Busco las palabras que la sanen y no las consigo. 
Ese por qué negro y la equivocación gris vienen de la mano, bailando una daza mórbida, que contamina el aire, lo espesa hasta hacerme arder los ojos. Oprimirme  la mente confundir mis pensamientos.
Y el grito. Ese grito que solo yo oigo, y esa mano, mi mano que se estira para atrapar el último recuerdo, la última partícula de viruta, antes de ser barrida y colocada en una bolsa de residuos.
Pero el egoísmo atrapa la mente y no deja ver el deterioro del amor. La sequía de sentimientos deshidrata una espiga que había resurgido en el desierto de la gran ciudad.
La nube huye, no se aferra a montaña alguna, ni a la playa. No está preparada para convertirse en tormenta. Comodín del espacio terrenal.
Y me quedo con la foto, con mi pañuelo y estas ganas de llorar.
Mañana será otro nuevo día para comenzar a armar.

Enigma.

AMOR INCONDICIONAL







AMOR INCONDICIONAL

Teje y desteje con lana o con hilos de algodón. Una aguja de crochet triple cero o dos agujas gordas de madera lustrosa. Teje ilusiones y sueños como Penélope pero del siglo XXI
Suena el celular con su característico sonido de mensaje de texto. Deja las agujas al costado y lo lee
-Hoy no puedo ir llámame.
Sus dedos rozan la pantalla táctil y las voces se acercan, se funden, se confunden. Kilómetros de amor se unen.
Teje y desteje el tiempo. Ata las horas enhebrando días. Los días unidos hacen pasar otro año.
Y el amor está ahí.
Con su notebook apoyada en las piernas, recostada en la cama, chatea con él.
Despiden sus ojos  llamaradas de pasión, se tocan, se besan. Se acarician en el éter mágico de la virtualidad. Y se recuestan juntos esperando el gran día.
Te llevo a mi pueblo- resuena en su oído.
Busco trabajo y no encuentro- se oye muy triste.
Aquí viviremos- muestra la imagen.
No puedo hablarte no tengo señal.
Hoy no se conectaron, se cayó el sistema.
Y peinan las canas el tiempo y la distancia. Los pies ya no saltan, caminan lentamente. Una mano delgada apoyada en el bastón y una boina tapa el frío en la calva….
Navidad.
El timbre suena en la mañana deja la taza sobre el platito azul, se acerca…la  imagen del portero eléctrico la sobresalta. Tiemblan sus manos por el Parkinson que le dificulta abrir la puerta. Frente a ella él.
Frente a él, ella.
Se licuan, funden, enredan, confunden, se adhieren, unen, se aglutinan en formula sorprendente de años demorados.
Amor incondicional.

viernes, 25 de octubre de 2013

REALIDAD






REALIDAD

Que te quedes, te pedía en noches arrebatadas.
Que te quedes, y tus brazos, amaneceres tibios, me arropaban la piel.
Y te diluías, como transparente polvo de estrellas, en el agua de la vida. Y te buscaba en los mediodías de sol, entre las flores que quedaron olvidadas en el jarrón.
Que te quedes te pedía, silenciosa, mientras mis ojos atrapaban tu mirada esquiva.
Y me tomabas, suavemente, como un cristal pronto a romper, abrigando sueños.
El tiempo como arena, entre las manos se filtraba y me bañabas de amor, mar inquieto, infinito cielo.
Que te quedes te pedía.
Otras caracolas se desvivían por tu espuma, y tu rebelde fuerza danzaba entre mi amor y medusas.
Una noche serena, te deslizaste muy cerca, la luna marcó tu sombra, mis manos en vano persiguieron tus formas.
Monté al caballo , hinqué mis talones a sus costados, enfurecido corrió llevándome hacia el olvido.
Superé la pendiente del destino, salté hasta el infinito abismo; caí rendida ante  la realidad manifestada.

Que me quede me pedías... tu voz en la lejanía.
Sangra aún mi herida.



martes, 22 de octubre de 2013

EL GRAN HOMBRE PEQUEÑO





EL GRAN HOMBRE PEQUEÑO.


La mentira atravesó como jabalina envenenada la credibilidad. De un salto se apoderó de un cuerpo que no le correspondía, se hizo fuerte al vencer su inocencia, y sin darse cuenta él, quizás, fue creciendo a pasos enormes, como gigantes de las montañas andinas. Y el hombre, enorme antes, fue decreciendo de tamaño, hasta quedar pequeño, y grande su mentira.
Juan está en ese rincón del sillón, tapizado en tela  azul con rayas en raso gris plomo, su rostro sombrío, no refleja más ese brillo particular que despedían sus ojos chispeantes  marrones. Turbios hoy, surcado por finas líneas. Su frente amplia marca la preocupación de no poder vencer a  quien se apoderó de él. Inútilmente pide respuestas a sus preguntas, ella gana en segundos y hace relucir  su réplica, otra mentira. Y cada vez más pequeño queda, el hombre grande.
Su mirada busca las de ella, suplicando el perdón que no sale de su pequeña boca. Y quiere tomar su mano,  acariciarla, como en otro tiempo. Pero ella la retira al descuido, no sabe ya quién la acaricia, si él o su mentira.
Se levanta lentamente, le pesa su espalda, y sus piernas  arrastra con dificultad. Juan camina hacia el portón de algarrobo, corre el cerrojo, entreabre y sale hacia la calle, un remolino lo envuelve en una fina tierra impalpable, se mete en sus ojos y caen las lágrimas.
Vuelve a cerrar el portón, ella queda parada, se apoya en el farol del jardín tristemente, y mira como se marcha.
Tras las lágrimas una mueca semejante a sonrisa marca el  rostro de Juan, es la mueca de la mentira que ganó la partida.
Juan perdió la posibilidad de ser feliz.



miércoles, 2 de octubre de 2013

BESOS FALLADOS





BESOS FALLADOS


Abrí, capullo rosado, mi boca y lancé deliberadamente un beso que partió raudamente hacia destino.
Saludó en su corto recorrido al aire que lo impulsaba, dejando un trazo fino sabor a frambuesa.  Las nubes retuvieron sus gotas para dejarle paso, y luminoso el espacio se abrió para que llegue sin contratiempos y más rápido.
Agazapado, un silencio malo estiró sus manos, miró con ojos nefastos y al pasar justito a su lado… resonó un crujido que cortó el aire tibio, volviéndolo en gris y frío. Un sonoro ruido hizo desviar al cariño, dividió sin piedad al beso que llegó a ti faltándole un trocito.
Beso fallado tengo, me dijo al recibirlo!!!
Abrí mis labios y  apoyé mi boca sobre su boca, sin dejar espacio alguno para darle ventaja  al envidioso silencio, y  me quiera  malograr el beso.
No fue estrepitoso, ni rimbombante…  suave sí, hasta casi sosegado, tan tierno que al instante había sido devuelto,  con una mezcla de deseo acalorado que nadie puede decir que fueron esta vez besos fallados.