Fluyen las palabras como lava del volcán

martes, 24 de mayo de 2016

FIERA











FIERA

Tengo con un lazo de seda  blanca atada a la fiera que guardo dentro. Lista está  para arrojarse sobre la noche que presiente vendrá.
Dejo deslizar en el aire,  el aroma tenue de la rosa, mientras mis alas facilitan la libertad de cambiar de lugar.
Lejos se siente el murmullo de tormenta.
Antes que caiga la primera gota y moje mi mejilla dejo la rosa sobre la mesa y desato el nudo.

Se abalanza la fiera.

domingo, 8 de mayo de 2016

OTOÑO







OTOÑO

Algo inexplicable atrae en la tarde de sol escaso. Quizás sea el ocre que va tapizando lentamente las sierras, o los jirones que aún quedan de un verano ardoroso.  
Me entrego, y dejo asediarme  por matices profundos, cuelgan algunas hojas movidas por el viento, refrescando sin permiso las ramas casi desnudas;   otras recostadas en sus raíces transforman su existencia en crujiente colchón.
Otoño, serenidad.
Adueñándose de los últimos latidos de semillas retrasadas,  vacía la paleta. Soledad de árboles, nidos sin sombras; me apoyo en el último verde, como náufrago; y el asombro invade mi vista ante la gama de tostados y amarillos.  
Otoño

domingo, 3 de abril de 2016

VINAGRETA











VINAGRETA

Cuando se decantan las palabras, que otrora burbujeaban en la garganta; y chispeantes saltaban por los dientes  y atravesaban la boca ¿dónde queda el oído herido?
Lago de aguas solitarias, nauseabundas, que despilfarran, sin descuido olores, creyéndose perfumes.
Engaño vil, gris añejo afirmándose  perfecto, cuando el agrio sabor carcome el cuerpo, y la ética se desparrama muriéndose de risa.
Y allá va, derecho como bambú pregonando sabiduría, abriendo entre el fango cual loto, siendo solo sapo viejo.
 Y se habla de muerte digna, cuando va matando cuerpos con caricias fingidas, sin importar dolores anteriores, y la liquidez del amor va ganando la partida.
¿Dónde se halla el  límite, tan delgado y tan sutil entre lo que se dice y se hace, que desconcierta, se queda al borde de un abismo, queriendo saltar la soga?
Y se decanta, dice, los momentos, los instantes, las palabras; las llegadas y partidas como un proceso de vino. Quizás  la vida sea sedimento  y se le esté oxidando los días. Al destapar la botella, y salte el corcho, los aromas generados con el aire se ventilen, desenmascarando lo auténtico, avinagrado y absurdo.
Y allá va, paso corto petitero, buscando copa nueva, colocando el mantel en la mesa; y otra botella presta, que al final quedará... como otra pobre vinagreta.


martes, 8 de marzo de 2016

HORIZONTE ROJIZO










HORIZONTE ROJIZO

Me dejaré invadir un día impensado, cuando el sol rojizo se decida a asomar sus brazos, sobre el plano  comienzo de una mañana.
Posiblemente; la sombra de la noche avance unida al fuego de un alma, y la soledad quede adormecida entre los pétalos de una incipiente primavera.
Se acerca el tiempo del mágico salto al abismo nostálgico, para mudar mi piel en el otro extremo.
Me dejaré invadir, se acerca el tiempo. Solo aguardo el abrazo de sus ojos a los míos, y saber que ha llegado.  

miércoles, 27 de enero de 2016

VENTURA












VENTURA
La brisa, tibia, y asombrosamente inesperada, hizo arremolinar mi corazón; inquietó la sangre y batieron alas, como antes, las azules mariposas.
La rutina, cansada, obsoleta, se diluyó en aromas nuevos. El palo santo, emergió omnipotente en el living de la casa, y me envolvió, como a Susana, su dulce fragancia.
Ya no caminan mis pies, se deslizan;  levito entre un quiero y el no.
Me entrego a la ventura del qué será.
Las valijas reposan en la cama.

Es tiempo de partida.

lunes, 25 de enero de 2016









Se acerca, entre tambores nocturnos. No tiene apuro hoy. Las sierras le hacen ecos, los relámpagos guiñan de vez en vez y ellas, las gotas, saltan desde las nubes, para jugar con el verde.
Llueve. . .
Caricia leve en un lunes vaporoso.

lunes, 14 de diciembre de 2015

GRISES INEVITABLES





GRISES INEVITABLES.
Cuando algunos grises inevitables invaden el espacio que me rodea, se acurruca el corazón en el hemisferio norte, disimula su tristeza entre costillas contenedoras y en cada latir despide torrentes melancólicos.
Mi cuerpo se convierte en laguna solitaria

Grises inevitables.